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SOCIEDAD CENTRAL DE ARQUITECTOS -SCA-

MUJERES ARQUITECTAS e INGENIERAS -AMAI-

PUBLICACIÓN DEL SEMINARIO

EL OTRO URBANISMO -EOU-

Seminario realizado en la SCA, Montevideo 938, (1019), CABA, Argentina

el 15- 16 – 17 Y 18 de Setiembre de 2008

El Otro Urbanismo, (EOU) es el que propone y regula la gestión de las fuerzas políticas y gubernamentales o los organismos técnicos o los mercados; también las propuestas  desarrolladas por los asentamientos precarios o los emprendimientos solidarios o los sistemas de autogestión; pero NUNCA por si solos, por más capacitados o legitimados que puedan estar en su quehacer.

EOU supone a todos estos actores y actoras sociales, políticos, gubernamentales, técnicos, empresariales participando de procesos "simbióticos" que articulan adecuadamente poder gubernamental y sociedad civil y "participativos", como medio eficaz para la construcción de "ciudad" como ejercicio democrático y responsable de ciudadanía plena. Ese quehacer es difícil, complejo, no lineal y de final abierto, por la diversidad de fuerzas e intereses en pugna, y deberá tener como ideario y cometido la gestión moral y la producción social, para obtener una ciudad "vivible", donde se den la igualdad de oportunidades; la aceptación del otro; el rechazo a la violencia; el cuidado del ambiente; la defensa de la vida para la configuración de un espacio público sustentable y solidario. Por eso en el Seminario intervendrán gentes y opiniones diversas y quizás encontradas precisamente para dar lugar a la diversidad de intereses y puntos de vista en conflicto.

El fundamento de nuestra propuesta se basa en entender el urbanismo, antes que una disciplina tecnocrática, como herramienta cultural y resolutiva de los problemas de la gente que permita vivir mejor y tener necesidades reales satisfechas, en cada territorio que habiten. Los territorios se resignifican a partir de los discursos, las narrativas y las acciones que operan sobre ellos y cuando son eficientes llegan a conformar una CIUDAD sustentable. Por ello buscamos encontrar respuestas a un proyecto de ciudad, entendida no solamente como territorio que concentra un importante grupo humano sino como espacio simbiótico y simbólico, que integra culturalmente y da identidad colectiva a todos sus habitantes. AMAI-2008


ÍNDICE

Primera Jornada – 15/09/2008

PRODUCCIÓN Y GESTIÓN DEL ESPACIO PÚBLICO URBANO Y LAS POLÍTICAS PÚBLICAS QUE LO DEFINEN

Apertura del Seminario, Martha Alonso Vidal

Conferencia de apertura del Seminario

El Desarrollo Urbano como sostén físico del Desarrollo Humano, por Daniel Chain

Conferencias

Modos de operar en el espacio público, por Margarita Charrière

La experiencia de lineamientos estratégicos para el Área Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires, por Alfredo Garay

El Espacio Público y ciudad transparente, por Inés Schmidt

Debate

 

Segunda Jornada – 16/09/2009

PRODUCCIÓN SOCIAL DEL HÁBITAT URBANO

Conferencias

Estrategias de diseño urbano-arquitectónico sustentable, por María Teresa Egozcue

Producción social del hábitat urbano, por Norberto Pazos

Ciudad formal, ciudad no formal, por Mederico Julio Faivre

Accesibilidad al Medio Físico de los Adultos Mayores, por Eduardo Schmunis

El nuevo urbanismo. Tensiones entre conocimiento y realidad. Puesta en cuestión del modelo europeo, por Mario Goldman

Tercera Jornada – 17/09/2009

CULTURA EN LAS CIUDADES

 

Conferencias

El urbanismo presente, por Diana Dowek

Cultura urbana. Planificar desde lo simbólico, por Rodolfo Giunta

Construcción del Espacio Urbano desde la diversidad, por Martha Alonso Vidal

Cuerpos, fronteras y muros, por Diana Maffía

La violencia urbana, por Ana Falú

Debate

 

 

 

 

 

 

Cuarta Jornada – 18/09/2009

PERSPECTIVA AMBIENTAL

Conferencias

Urbanismo, medio ambiente y el ciudadano, por Juan C. Angelomé

Perspectiva Ambiental. Un enfoque desde la salud de la ciudad, por Silvia Fajre

Complejidad y diversidad: criterios indispensables para el Urbanismo Ambiental, por Enrique García Espil

Perspectiva Ambiental, por Mora Arauz

Metodología de diseño participativo de espacios verdes públicos, por Fabio Márquez

Conferencia de cierre del Seminario

Después del Plan Urbanístico ¿Gestión Ambiental?, por Roberto Fernández

Debate y Reflexión final

 

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SÍNTESIS DE LAS EXPOSICIONES

 

RECORRIENDO LO ACTUADO A MANERA DE REFLEXIÓN Y
RECONOCIMIENTO A LAS Y LOS HACEDORES DE “EL OTRO URBANISMO”.

Toda evaluación de una actividad programada implica una reflexión sobre los conceptos vertidos así como una ponderación sobre el cumplimiento de las pautas y criterios enunciados al proponer, en este caso, el seminario “El Otro Urbanismo” como un proceso simbiótico, el que articula acertadamente propuestas emanadas desde las distintas perspectivas. Luego, poder arriesgar juicios valorativos y comunicables sobre la cuestión analizada: las distintas ponencias que dieron sustento a El Otro Urbanismo y cómo los diversos puntos de vista y perspectivas, consiguieron conformar una propuesta de ciudad ‘vivible’, donde se den “la igualdad de oportunidades, la aceptación del otro/otra, el rechazo a la violencia, el cuidado del ambiente, del patrimonio y del arte, para la configuración de un espacio público sustentable y solidario”, tal cual expresábamos en la apertura del ciclo. El resultado no pudo ser mejor y cabe nuestro reconocimiento a todos estos actores y actoras sociales, políticos, gubernamentales, técnicos, académicos, artistas, docentes, profesionales, que brindaron lo mejor de sus saberes en los cuatro días que compartimos.

Ya en la conferencia de apertura el Ministro de Desarrollo Urbano, GCBA, Daniel Chain planteó en El Desarrollo Urbano como sostén físico del Desarrollo Humano, de manera sistemática y fundamentada, con profundidad de análisis y énfasis en los criterios de planificación, la gran complejidad y las dificultades emanadas de la agenda política, que afronta el diseño del plan de gobierno de Desarrollo Urbano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CABA, señalando que las acciones de su ministerio se orientan a hacer realidad la premisa enunciada en el título. Ello en el marco del Plan Urbano Ambiental, PUA, tratando de lograr el desarrollo sostenible tanto en los aspectos de la obra pública como en la actividad privada, integrando ambos. Propone políticas urbanas referidas al espacio público, “orientadas hacia el logro de un desarrollo sustentable en lo social, en lo económico, en lo cultural, en lo jurídico, en lo institucional como en lo ambiental, con acciones que consolidan el concepto de medir el espacio público en términos de escala humana”. Plantea también “generar usos alternativos positivos para la ciudad en los vacíos urbanos, dialogando y buscando los consensos necesarios para ello, para lograr acciones concretas”. Cree fundamental mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos de la CABA, por ejemplo en lo referido a ‘movilidad’, a través de la extensión de la red de subtes, las mejoras en el transporte público de pasajeros y la red de tránsito y dentro de este aspecto, implantar BRT, Bus Rapid Transport; desarrollar planes de infraestructura hidráulica, priorizando el Programa del Maldonado; revitalización urbanística del barrio de La Boca a través de intervenciones diversas; puesta en ejecución del proyecto del Parque Cívico, de gran envergadura, que incidirá en la transformación y puesta en valor del área sur de Buenos Aires. Desarrollar programas de ‘centros barriales’, ‘centros de transferencia’, de ‘acupuntura urbana u oasis urbanos’, ‘parques y nuevas plazas relacionados con ejes más verdes’. Unir espacios verdes, espacios culturales, espacios comerciales y generar así ‘las redes que permiten caracterizar las arterias de la ciudad’. Colaborar para mejorar la calidad y el aprovechamiento de los bienes inmobiliarios, ‘actuando con cada responsable de estos bienes del Estado en la ciudad’, en escuelas, centros de salud, centros culturales, edificios administrativos, etc. Jerarquizar la política de ‘cuidado ambiental’ en el diseño y ejecución de cada programa y obra del Plan de Gobierno. Lo que pareció subyacer en toda su exposición es la voluntad de conseguir la meta propuesta en cuanto a lograr una ciudad integrada y moderna, conservadora de su patrimonio pero flexible a los cambios, cuyos espacios públicos permitan una verdadera integración social.

A ello siguieron las acertadas reflexiones, cargadas de experiencia vivida desde la solvencia técnica y el manejo político-social de Margarita Charrière, sobre los Modos de operar en el Espacio Público, mediante ejemplos que mostraron la diversidad como rasgo distintivo de la ciudad. Tomando cuatro casos concretos de gestión urbana, durante los últimos 25 años: -Se pudo plasmar pensamiento y acción sobre el Espacio Público. -Abrir las fronteras entre el saber y las formas del hacer. -Crear una instancia de ‘traducción’ entre aquellos cuyo objetivo es conocer e interpretar críticamente los procesos y las políticas urbanas y los que tienen como objetivo actuar y transformar materialmente la ciudad. En cada caso buscó la ‘reinterpretación’ de lo que puede ser un tema, un proyecto, cuando se lo piensa integralmente, por las consecuencias que pueden operar sobre el espacio público. Criticando el actuar “sobre el espacio público sin construir espacio público’ propuso hacer ‘un lugar de un no lugar’. Y para lograrlo definió el ‘planeamiento en el más amplio sentido del término, de planificación social, económica, de recursos humanos, de gestión y de estrategias para armar algo con todos colocados dentro de un mismo marco, con la conciencia de que no se está denigrando ninguna parte de este proceso con falsas artimañas dentro del sistema’. Concluyó con un pensamiento de Jaime Lerner: ‘Un espacio público es permanente negociación, entre la actividad y la norma, entre lo pequeño o lo muy grande, entre lo singular y lo colectivo, y entre pasado y futuro’”

Avanzando, Inés Schmidt habló de manera original, conceptualmente rica y comprometida sobre Espacio público y ciudad transparente expresando que “el par producir/gestionar el espacio público urbano debe tener como único sentido la construcción y reconstrucción constante de la ciudad como lugar de máxima expresión de las diferencias. El derecho a la movilidad no sólo incluye el movimiento, sino por lo contrario su dimensión fundamental es la educación; es el reconocimiento con las múltiples máscaras del ‘otro’ y en ese juego se develan las diferencias que permitan en una primera instancia precisar ciertas preguntas: ‘¿Cuál es el espacio público qué nos pertenece; cómo accedemos; cuáles son las estructuras de poder que subyacen en la construcción de dicho espacio?’ El cuerpo, ‘uno’, ‘nosotros’ como símbolo de lo personal, es expresión de nuestra identidad. Y en definitiva nuestro cuerpo, nuestra representación de la identidad es nada más y nada menos, que una estrategia que da sentido a esta construcción colectiva del espacio público en la ciudad, como portador de multiplicidad de metáforas llena de significados que nos va a asegurar seguir teniendo una ciudad, articulada, integrada, diversa y sustentada absolutamente en ese sentido político de construcción urbana, que solamente es posible cuando reconocemos al ‘otro’ y no al igual”.

Alfredo Garay y su profunda y sólida reflexión sobre La experiencia de lineamientos estratégicos para el área metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires al preguntarse qué quiere decir, eso del “otro” urbanismo, arriesga “la hipótesis central de que hay un urbanismo que se ha ido identificando con el tiempo como una herramienta del poder…. Vistos los resultados en general desnaturalizados, la perspectiva en ese punto parecería ser desalentadora. Por otro lado, la formulación de los planes, el sentido común de la gente, la evolución de la cultura, fue incorporando como propias, ciertas consignas que identificaron el cuerpo social y construyeron un sentido común… Quiere decir que hay una dimensión cultural del urbanismo que va penetrando esta relación entre las personas y las decisiones que toman, que tal vez no tiene la lógica científica, institucional, administrativa de la acción de gobierno, pero si la lógica cultural de construcción del sentido común, que finalmente es el que transforma la realidad… Hay una visión de un planeamiento que supone interacción de actores, búsqueda de convergencias, donde lo político adquiere una dimensión muy importante, y otro planeamiento que más bien buscaría afirmarse como ciencia, en esta capacidad de comprender la realidad desde una mirada objetiva, y a la vez, subordinar las decisiones en función de lo que se debe hacer, independientemente de quienes son los actores que definen la agenda…. cuando hablamos del ‘otro urbanismo’, el urbanismo de la participación, de los movimientos sociales, etc., nuestro desafío no nos descarga de la responsabilidad de construir la ‘disciplina’”.

La segunda jornada estuvo referida a la Producción social del hábitat urbano. María Teresa Egozcue, expuso de manera ajustada al objetivo, por los logrados conceptos y valiosas obras de arquitectura que propuso como ejemplos, referidos a Estrategias de diseño urbano-arquitectónico sustentable. En su carácter de arquitecta que reflexiona sobre “Otro Urbanismo”, y propone, abordar su participación sobre “cómo hacer arquitectura dentro del contexto urbano, cómo implementar estrategias de diseño para mejorar la ciudad y no degradarla, cómo emplazar la arquitectura en un sitio ya consolidado, y como esta arquitectura puede, de alguna manera, hacer una ciudad más amable para la gente, tanto para los que la habitan como para los que tienen que llegar hasta ese lugar…. Y finalmente, entender que la ciudad no es solo una entelequia teórica de trazas y de vías, que por supuesto debe tener, sino que además es un conjunto de edificios, ‘todos’ de la mejor calidad para que esa ciudad pueda a su vez tener calidad… e impulsar el aporte desde el ‘hacer’, entendido como desafío para la conformación de un espacio público sustentable”. En los varios proyectos que presentó, desarrollados, desde 1966, en siete ciudades diferentes, mostró el compromiso de la concepción urbano arquitectónica sustentable y el significado que ello implica: “un programa, un paisaje y un lugar, un contexto como herramienta de diseño que en este caso será la ciudad o su sitio, una cultura, una tecnología adecuada, un concepto de bienestar, una relación hombre-hábitat y el sentido de la relación medios-resultado. Aquello de que ‘menos es más’ y una concepción estética, por supuesto”.

Fue muy interesante, pormenorizado y ceñido a la realidad, el análisis histórico-socio económico-cultural que, sobre Producción social del hábitat. Los asentamientos precarios y la ciudad, desarrolló Norberto Pazos. Analizó los antecedentes del hábitat de la pobreza desde comienzos del siglo XX, y los orígenes de los asentamientos precarios, en particular los referidos a la Ciudad de Buenos Aires; el proceso de crecimiento poblacional y la urbanización como respuesta; los factores determinantes de la marginalidad habitacional, para marcar la falta de políticas activas, sostenidas en el tiempo, que aseguren un crecimiento de las ciudades equilibrado, con integración humana. En la ponderación de “intervenciones” diferenció el carácter de relocalización participativa y relocalización compulsiva. “’Hoy, hablar de erradicación, es usar una palabra prohibida, usar congelamiento de una ‘villa’, también; yo quiero superar todo lo ideológico, y considerar que tanto la radicación, la erradicación y la relocalización son instrumentos, que se pueden utilizar, con participación de la propia gente, de manera de consensuar soluciones’, para finalizar con la cuantificación de la incidencia en la ciudad de las nuevas tipologías urbanas y la posibilidad de modificar tendencias teniendo en cuenta experiencias de otros países, con escalas adecuadas”. Finalmente lamentó que “el diseño y la arquitectura siguen atendiendo, en general, las urgencias del mercado y no a las urgentes necesidades reales”.

Mederico Faivre, en una incisiva, aguda e muy interesante exposición afronta el tema de la Ciudad formal, ciudad no formal, definiéndose como “arquitecto ‘practicante’… a quien le preocupa mucho ‘el nivel de arbitrariedad con que se decide la arquitectura, con que se decide la ciudad, y con que se decide lo público… ‘ver cómo podemos apoderarnos de la fuerza preexistente de los lugares, para utilizar esa energía de su historia y transformarla en actos positivos que tengan futuro’… No le interesan ‘las tendencias estéticas en el tratamiento de los espacios públicos, sí, cómo reorganizar los fenómenos de la realidad, para con esa materia prima configurarlos’”. Desde esa atractiva y original postura quiere indagar “cómo se decide lo público, se definen sus espacios, se disminuye la huella ecológica, que es un objetivo más que interesante y que excede cualquier moda… meditar cómo decidir y especificar la arquitectura; indudablemente la tarea de una generación entera el revisar los nuevos paradigmas que den origen a las ciudades y a su construcción”. En un original y exhaustivo análisis de los asentamientos precarios, referido a criterios de diseño sustentables, expresa: “la villa es tal cual la historia de la ciudad: en ella hay poderosos, hay débiles, es una maqueta histórica reducida de lo que son los asentamientos urbanos. La única diferencia es que esto tiene 50 años, y de pronto lo comparamos y pensamos que es muy extraño como fenómeno orgánico, pero ¿qué ocurre? Lo comparamos con ciudades que tienen 200, 300 años, entonces evidentemente todas las luchas, el intento de permanecer cerca del trabajo ya se diluyó… la sociedad estableció sus reglas”.

Eduardo Schmunis, refiriéndose a la Accesibilidad al Medio Físico de los Adultos Mayores expresó de manera conceptualmente clara y precisa en función de parámetros mensurables que, “la accesibilidad al ‘medio físico’ es una formidable herramienta de inclusión social, al permitirle a todas las personas, independientemente de su edad, género, condición física o mental, el estar, el circular, los tiempos de ocio y recreación, el turismo, los cuidados de la salud, la educación, etc. en condiciones de seguridad; que la complejidad de la actual vida urbana requiere de la intervención multidisciplinaria, integrándolos en ‘El Otro Urbanismo’, entendido éste como nueva mirada sobre el fenómeno urbano actual, que debe ser transpolítica, a la vez que transversal a toda la sociedad” Propone que el Estado debe tener una actitud activa junto con las organizaciones de la sociedad civil, trabajando juntos, de manera sinérgica, en la obtención de espacios privados y públicos, así como medios de transporte que satisfagan plenamente las necesidades y deseos de todas las personas.

Cerró la segunda jornada Mario Goldman, El nuevo urbanismo. Tensiones entre conocimiento y realidad. Puesta en cuestión del modelo europeo. Comenzó planteando, con fundamentos sólidos, bien estructurados y polémicos a la vez, que “la ciudad europea, al ‘latinoamericanizarse’ se transforma en un fenómeno urbano segmentado, cercado de afuera hacia adentro”. Caracterizó los modelos de ‘enclave’ urbano, enclaves de riqueza o de pobreza, que provocan la segmentación de la ciudad y son la expresión del ‘conflicto’. Al plantearse las diversas identidades que componen la ciudad prefiere un espacio urbano diverso e integrado en una ciudad ‘densificada’ que resuelva eficazmente “el problema de vivienda siendo la vivienda social en todo caso la solución transitoria para una población que en algún momento la tiene que dejar para evitar la oposición entre claustros de pobreza y de riqueza que den lugar a una especie de encierro de ambas partes”. Razona los modos de crecimiento y sustentabilidad a la vez que denuncia ausencia de políticas de estado urbano-ambientales que mitiguen los procesos antrópicos y de degradación. Señala como propuesta estratégica que ‘la ciudad debe crecer, sino envejece; esto implica, más vivienda, mejor infraestructura, más espacio ‘verde’; ponerse a discutir en serio, porque sino, no se hace nada, todos nos paralizamos, las autoridades, la población y los intereses nos enfrentan unos con otros”.

El tercer día estuvo dedicado a Cultura en la Ciudades. Abrió el panel Rodolfo Giunta con una presentación Cultura urbana. Planificar desde lo simbólico, de riguroso y original contenido académico-historicista y un notable planteo desde lo simbólico a la hora de planificar la Ciudad. “el hecho de plantear la cultura urbana y planificar desde lo simbólico es tratar de ver otras lecturas posibles respecto de la ciudad…. Yo estoy convencido que los Planes Estratégicos, antes que nada, son el lugar de enunciación de una visión simbólica de la ciudad, con la ventaja de que trabajan en el largo plazo, a diferencia de lo que puede ser la gestión política que lo hace en una gestión medianamente breve de cuatro años y muchísimo menor aún es la situación que se presenta en los medios masivos de comunicación, donde prácticamente se trata de una situación que refleja lo efímero, es decir no hay un soporte en el tiempo. Los Planes Estratégicos, por el contrario, tienen la posibilidad de unir en la larga duración el pasado y el futuro, y expresar algo diferente… Hoy en día con la incorporación del concepto de patrimonio inmaterial, también llamado intangible, comenzamos a darnos cuenta que todo elemento material vale en tanto soporte de un mensaje espiritual, por lo tanto, lo que importa es el mensaje que trae más que el objeto en sí mismo. Esto es el patrimonio intangible desde lo urbano. En su propuesta dice ‘cuando planifiquemos Buenos Aires desde lo simbólico, recuperemos la percepción desde el río; recuperemos la percepción de infinito, tanto natural como cultural, y tratemos de ver más allá… y veamos cuáles son los mensajes que están en cada uno de los edificios de la ciudad’”.

Diana Dowek, artista plástica de comprometida trayectoria presentó su notable visión del arte urbano en El Urbanismo Presente consiguió imprimirle a su exposición un alto contenido emocional y político. Citando a Theodor W. Adorno, (El artista como lugarteniente), desmitifica como falsa la oposición: arte puro/arte comprometido, porque cuando el arte ocurre, quedan impresas en la obra misma las contradicciones sociales. “Quisiera que mis contemporáneos encontraran en mi obra un momento de sus vidas colectivas”, dice Dowek. Y su obra expresa nuestro hábitat urbano mientras su arte hace referencia al paisaje, al entorno, a la hiperrealidad de nuestras calles. Lo político, como aquello que concierne a todos y todas está expresado como dimensión que denuncia los conflictos sociales de nuestro país. De los manifestantes del ’73 hasta “María Rosario y sus días” lo urbano y lo público están siempre presentes. Pintando alambrados, muchedumbres, el derrumbe de edificios paradigmáticos o transfiriendo fotos, late la diversidad en cada propuesta, que no cae ni en el panfleto ni en la ilustración sino en la defensa de la dignidad y de la libertad. Hablando del urbanismo actual señala que “las calles de Buenos Aires, han transformado lo público en privado, y lo privado en público. Sus veredas, sus esquinas, los retiros de los edificios, se han convertido en depósitos apresurados o digamos miserables, donde abundan papeles, cartones, heladeras en desuso, sillas, sillones y bolsas: negras, blancas, abiertas, destripadas y mucha basura identificable, convertidos en dormitorios transitorios o estables, refugios de indigentes o desplazados, ciudadanos sin título de propiedad que pueblan nuestra ciudad, nuestro hábitat. Esta realidad hiperrealista por lo intensa, por el avasallamiento a nuestras miradas y a nuestros cuerpos, nos está convirtiendo en humanos agresivos y violentos, o lo que creo peor, en indiferentes por la naturalización de lo perverso, de lo inadmisible, la miseria y la exclusión”.

Martha Alonso presentó Construcción del Espacio Urbano desde la Diversidad señalando los aspectos simbólicos, políticos y físicos que hacen a la cultura de las ciudades. Analizó la conformación de los espacios público y privado desde lo urbano-ambiental, observando cuál ha sido el modo de inserción de los colectivos sociales desaventajados, como paradigma de aquellos otros excluidos, igualmente comprometidos en la construcción del espacio público. Su riguroso análisis marca las características que asume la ciudad organizada, desde 5000 AC. que exhibe conductas grupales “marcadas por el dominio patriarcal, el exceso de guerras, la subordinación de las mujeres y prácticas en alguna medida humillantes y aberrantes hacia el ‘cuerpo de mujer’, que procuraron inhabilitarla para su desempeño en el espacio público”, hasta la ‘megaciudad’ contemporánea que “existe en el país de los contrarios, donde se da la inseguridad, la marginación, la delincuencia, el abuso de la autoridad, los sin techo, la apropiación del espacio público por manos privadas… La institución ciudad no logra componer identidades homogéneas. La ‘secuencia narrativa’ que caracterizó sociedades anteriores está suspendida, lo que lleva a una conflictiva ocupación del espacio y al principio de destrucción de la trama urbana y el espacio público”. Propone al arte público entendido como un medio de comunicación simbólica bajo formas diversas de información y representación de la realidad, “como vehículo para recuperar para el ‘ser urbano’, ‘tiempo de vida’, no alienado ni mercantilizad, recreando lugares que conserven signos y significados de las formas externas de la ciudad para ligarlos con el imaginario social”.

Diana Maffía, aborda de manera profunda, intensa y académicamente solvente su “Cuerpos, fronteras y muros”. Dice que “el concepto de ‘frontera’ se identifica con algo físico que separa espacios geográficos. Pero más allá de la cartografía, hay una dimensión simbólica de la frontera: un límite que reordena dimensiones de la vida como el tiempo, el espacio, los comportamientos y los deseos. Es un borde que puede ser también la oportunidad de un encuentro. Se trata de una apertura al cambio en los sentidos atribuidos a lo propio y lo ajeno. En este sentido, lo cuerpos actúan como una frontera. Y como las fronteras geográficas, nuestros cuerpos pueden ser lugares de separación o lugares de encuentro, lugares amurallados donde lo diferente es una amenaza, o espacios de rico intercambio y negociación entre mundos”. Es una metáfora para hablar de los cuerpos sexuados, de las diversidades y de las violencias. “El Muro es una especie de perversión de la frontera. El muro erige una condición (entre las múltiples que nos caracterizan) en división monolítica del género humano, y levanta una barrera para la comunicación y el contacto que pudieran ‘contaminar’ la determinación interna. Se erige materialmente la separación para que no se revelen las diversas hermandades que desmienten el discurso único de la diferencia y producen fisuras en el poder monolítico”. Finaliza expresando su compromiso de ubicarse intelectualmente en esa frontera en un lugar de ‘traducción’, un compromiso político con la no violencia que hace manifiesta su convicción de que la paz exige una construcción activa y persistente.

Cerró la tercer jornada Ana Falú, con un discurso sobre La violencia urbana, rico en conceptos sólidos y comprometido ideológicamente en su consideración de las ciudades como polos de desarrollo del nuevo modelo urbano, en el marco de la globalización y los impactos de las políticas neoliberales más los procesos globalizadores en la forma urbana y en la diversidad de agentes sociales, así como la cuestión central de las violencias. Partió de una reflexión que “busca dar cuenta de cómo estas nuevas violencias y este nuevo tema emergente de la agenda impacta de una manera particular, en la autonomía de la vida de las mujeres, para la apropiación de ese espacio público, de esas ciudadesesa alteridad de los cuerpos de las mujeres frente al conjunto social y a la construcción de la sociedad patriarcal. Señaló que las ciudades se han complejizado, pero también fragmentado, expresando una segregación no neutral, discriminadora de esa diversidad que debería expresar la riqueza de nuestras sociedades ‘Ciudades que se amurallan, ciudades que se parten, ciudades de los countries… ciudades fracturadas en zonas de pobreza y riqueza… Hay un movimiento que está colocando temas en la agenda: los derechos de las mujeres, de los homosexuales, de los jóvenes, para que tengamos cada día espacios más vitales, espacios en donde todos podamos apropiarnos de la oferta urbana y del trabajo, el ocio, la recreación”.

El inicio de la cuarta y última jornada estuvo a cargo de Juan C. Angelomé, con Urbanismo, medio ambiente y el ciudadano, con una disertación que reveló su solvencia profesional así como sus acertadas ideas sobre cuestiones socio- ambientales. Comenzó presentando la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) no sólo como un nuevo modelo de gestión a implementar para el planeamiento físico, sino como previsora de conflictos y reguladora de las relaciones entre vecinos, gobierno, planificadores y Estado. Los dos proyectos, trabajos en curso que mostró, uno en las riberas del río Limay en Neuquén, con un grupo multidisciplinario, y otro la recuperación urbana ambiental de la franja costera del Lago Salto Grande en Entre Ríos, frente a un comitente tripartito, permitieron comprender las bondades que la EAE puede proporcionar a este tipo de emprendimientos. También instalar un observatorio urbano ambiental que es “un sistema de seguimiento de los procesos de transformación urbana, pero que en realidad, lo que fija son criterios indicadores, el estado del arte en la ciudad, y va analizando en el transcurso de un tiempo limitado por la misma metodología las transformaciones de ese territorio”. Finalizó diciendo que “la idea de estos dos ejemplos es la posibilidad de conocer que hay experiencias en otras regiones que han permitido, por un lado reflexionar sobre la necesidad de plantear la cuestión estratégica alejándonos de la lógica, hasta ahora impuesta en el proceso de planificación urbano-ambiental, y segundo sacarle la mayor cantidad de provecho. Por ello el título de su conferencia: ‘el ciudadano o el vecino’.

Perspectiva Ambiental, de interesante e innovador contenido, fue abordado con rigor conceptual por Mora Arauz, que calificó a los problemas urbano ambientales como problemas perversos, (wicked problems). Puntualizó que “estos problemas son a menudo resueltos mediante esfuerzos grupales que requieren respuestas creativas, si bien no es tan importante lograr la mejor respuesta como hacer que los actores acepten la respuesta que surja”. A manera de ejemplo entre otros igualmente significativos, marcó dos expresiones del conflicto urbano: grupos que defienden la calidad de vida y el ambiente se manifiestan en contra de la tendencia centrífuga, hacia la dispersión y el crecimiento sobre las periferias. Otros, que también defienden ambiente y calidad de vida se manifiestan en contra de la tendencia de renovación de áreas centrales de la ciudad, casi siempre acompañados de ‘gentrificación’. Se manifestó a favor de: “la consulta amplia y temprana que reduce las resistencias; la apertura de ámbitos de deliberación como nuestros foros participativos, esfuerzos grupales que aportan repuestas creativas; la utilización de los sistemas de participación como los que consagra la Constitución de la CABA; la búsqueda de ‘consenso’, terreno común o acuerdos básicos, aún a sabiendas de que el consenso total no es viable en una sociedad compleja con múltiples intereses y visiones y la mirada sistémica, la perspectiva múltiple que abarque la realidad y no pretenda reducirla a fragmentos”. Concluyó afirmando que “la participación ciudadana, diversa y aún contradictoria aporta un elemento de control y pluralidad frente a posibles arbitrariedades y negligencias de gobernantes y funcionarios, frente a los intereses económicos y frente el autismo de los técnicos, pero debe ser el Estado quien arbitre en la ‘cancha’ del nuevo urbanismo”.

En su Metodología de diseño participativo de espacios verdes públicos, Fabio Márquez, expresó con rigor, originalidad y consistencia que los procesos de diseño participativo no deben ser encarados como una cuestión meramente voluntaria. Antes “deben enmarcarse en métodos concretos y definirse claramente los alcances de la participación deseadade manera inclusiva y abierta, fomentando la tolerancia y el respeto hacia el otro y sus ideas. La metodología participativa permite también establecer marcos pedagógicos a los participantes para poder asumir conceptos de sostenibilidad, paisaje, ambiente, planificación, democracia, sociedad, diversidad y pertenencia colectiva de los espacios públicos… hay que considerar a las plazas y parques de la ciudad como sitios privilegiados para el encuentro ciudadano, para la comunicación y para los vínculos sociales… El diseño participativo de un nuevo paisaje urbano no es, ni puede ser, un enunciado demagógico. Los usuarios deben ser parte del equipo de diseño, ya que aportan sus necesidades, sus historias, la cultura local. Son socios fundamentales para que los diseñadores puedan volcar sus conocimientos técnicos e improntas creativas hacia un proyecto coherente, funcional y constructor de sociedad democrática. Finalizó señalando que la obra concreta obtenida, luego de todo el proceso participativo… fortalece el compromiso colectivo como constructor de democracia, y nos lleva hacia una sociedad más comprometida y solidaria”.

Silvia Fajre, en Cultura y Ciudad definió a la ciudad, mediante criterios que dejaban ver su sólida formación profesional y académica, como el escenario de los procesos culturales más dinámicos, que a su vez inciden fuertemente en su funcionamiento y en la vida cotidiana de sus habitantes. Sugirió que la relación cultura-ciudad debe ser explorada en profundidad por su interdependencia. Si bien reconoce muchas definiciones respecto lo urbano, quiso referirse a “’ese espacio plagado de símbolos, cargado de narrativas, de voces’, pero en términos culturales lo definió como ‘ese artefacto maravilloso, el más importante que inventó la humanidad, artefacto cultural, que es producto y al mismo tiempo escenario de la producción y de los más importantes movimientos culturales’, pero señalando el error que se comete a menudo, al pensar escindidamente la planificación y la gestión cultural. Destacando la importancia de la Agenda XXI de la cultura y otros documentos o experiencias como la de Barcelona y su Forum, (2004) demostró la importancia de los planes estratégicos culturales, que finalmente estructuran la ciudad. Y arriesgó que ‘allí donde no hay un proyecto de cultura en una ciudad, no hay ciudad, es la no ciudad. Afirmó que la construcción de valores en una comunidad se expresa en un montón de dimensiones de la cultura: creativa, identitaria, económica, social, medioambiental. “Queda claro que las imbricaciones entre cultura y ciudad son profundísimas y de una gran interdependencia, que va desde lo filosófico hasta lo operativo’… instando a trabajar de una manera holística que nos permita incorporar el sentido del por qué estamos dentro de este espacio construido”.

Enrique García Espil, presentó Complejidad y diversidad: criterios indispensables para el Urbanismo Ambiental, desde la ajustada argumentación técnico-académica y la solvencia del manejo de la gestión gubernamental que posee, propuso no reducir el debate de la ciudad a verdades elementales, que si bien permite plantear posiciones claras y contundentes impide resolver los problemas, dado que las cuestiones urbanas son, siempre, complejas y diversas, nunca equilibrios de suma cero… Enfatizó que la ciudad no es sólo el espacio construido, edificios y calles, sino además la gente que vive en ella y las actividades que desarrollan; que la definición tradicional de estructura urbana como el conjunto y la densidad de actividades y los flujos de circulación de personas y bienes resulta insuficiente para comprender la dimensión del fenómeno urbano. ‘La ciudad es la otra cara de la moneda de la sociedad, sociedad que la construye y la habita, simultáneamente. Nosotros vivimos la ciudad, hacemos la ciudad, y, al mismo tiempo, la ciudad nos hace a nosotros… Esto está en la base de cualquier análisis sobre cualquier tema urbano que queramos hacer. Es así desde hace 11.000 años, que existen las ciudades en este planeta. Ciudad y sociedad son dos conceptos inescindibles’. Buscando relacionar el urbanismo con las variables matemáticas de la teoría de los juegos, remarcó ‘los complejísimos equilibrios sobre los cuales se basa la vida de los seres humanos en las ciudades. Deberíamos poder tener debates donde aceptáramos la existencia de innumerables factores que coexisten, de diferentes visiones, diferentes enfoques, diferentes necesidades, de todo lo que existe en una ciudad, que es el escenario en donde vivimos, donde nos amamos, nos odiamos, negociamos, producimos, intercambiamoscreo que tenemos que conseguir que en nuestra ciudad haya profundidad en los análisis y aceptación de la diversidad en las propuestas”.

Roberto Fernández consiguió un remarcable cierre de ciclo, ya que mediante una rigurosa síntesis, expresiva de su condición de notable profesional y académico, experto en estas disciplinas, relacionó los términos e ideas que habían teñido de significado las cuatro jornadas del Otro Urbanismo. Se refirió en particular a Después del Plan Urbanístico: ¿Gestión Ambiental? Partió de un juego de palabras preguntándose que significa el urbanismo de los otros, más que el otro urbanismo, entendiendo que en las sociedades se ha construido un concepto, que es la “otredad… o la conciencia del otro, dando lugar a procesos algo caóticos de ‘varios urbanismos’. Entre ellos el ‘urbanismo de los niñoso el de la discapacidad, o del género o de los adultos mayores, lo que los ingleses llaman: ‘etnourbanismos’… o el urbanismo de los heterogéneos en sociedades que están yuxtaponiendo culturas poscolonialespero tal sociedad urbana hoy constituye una sumatoria contradictoria de excepcionalidades’. El fenómeno de ‘fronterización’ o gentrification entre los diferentes de la sociedad… ha dado lugar a productos urbanísticos paranoicos, por ejemplo los barrios cerrados, que es un producto que está deconstruyendo la ciudad heterogénea tradicional y está afectando una calidad de gestión, no solo a nivel urbano sino a nivel territorial’. Desarrolló la hipótesis que el urbanismo, sobre todo el urbanismo técnico, está asociado a la vigencia del estado de bienestar, (welfare state) que implica ‘inversión pública en ciudad’. Después de la planificación, aparece la ‘gestión, a manera de receta’. Quien administra una ciudad hoy, no dictamina lo que va a pasar o lo que debe pasar, sino controla algunos de los procesos que están desenvolviéndose. Aparecen instrumentos evaluativos que garantizan un control de la multiplicación de pequeños efectos en la generación de grandes efectos como sería la llamada Evaluación Ambiental Estratégica, que lo que evalúa son las Políticas, Planes y Programas, no los Proyectos. Se produce la llegada al modelo de sociedad de riesgo, que demandará enormes esfuerzos, ‘que van a provenir de la sociedad civil, no de la sociedad política, para generar estructuras que minimicen los efectos regresivos de las mayores tomas de riesgo, por lo cual creo en la importancia creciente de los colectivos sociales no gubernamentales… Esa gestión que está después del planeamiento urbanístico no es que sea permisiva y aquiescente con las fuerzas de mercado, sino que mediante el control, intenta activar colectivos de la sociedad civil para reformular los equilibrios de las fuerzas actorales sociales”.

Queremos terminar esta publicación parafraseando a María Ángeles Durán, en su libro “La Ciudad Compartida”. 2007. Ediciones SUR: “La ciudad, las ciudades, son al mismo tiempo compartidas y excluyentes. A quienes las viven y las aman les toca transformar su realidad para acercarlas al modelo que aspiran para el próximo futuro”. Ese ha sido el propósito que nos guió desde AMAI, Mujeres Arquitectas e Ingenieras, proponiendo “El Otro Urbanismo”.

Buenos Aires, agosto 2009.

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HACEDORES del EOU:

Alonso Vidal, Martha; Angelomé, Juan Carlos; Arauz, Mora; Baena, Alicia; Baldo, Paula; Bevilacqua, Sonia; Brandariz, Graciela; Chain, Daniel; Charrière, Margarita; Dazzini, Mónica; Dowek, Diana; Egozcue, Teresa; Faivre, Mederico; Fajre, Silvia; Falú, Ana; Fernández, Roberto; Frieboes, Irene; García Falcó, Marta; Garay, Alfredo; García Espil, Enrique; Giunta, Rodolfo; Goldman, Mario; Maffía, Diana; Márquez, Fabio; Miraglia, Ana María; Miranda, José Ramón; Nadra, Giselle; Pazos, Norberto; Schmidt, Inés; Schmunis, Eduardo; Silberfaden, Daniel; Suaya, Ester

 

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